Cada retrato parte de la historia de una mujer real y de una composición
procedente del universo pictórico de Joaquín Sorolla.
A través de la fotografía, la pintura digital, la impresión Fine Art y la intervención
pictórica manual, la imagen histórica se transforma en una presencia contemporánea.
La composición conserva una memoria. La mujer que la ocupa transforma su significado.